Aunque no se publica hasta el día 19 de junio, fui tan afortunada que me proporcionaron un ejemplar en pruebas. Y digo afortunada porque es una novela muy buena.

Engancha desde la primera página y el interés no decae en ningún momento. A pesar de ser una narración en tres tiempos, en ningún momento se interrumpe el desarrollo de la trama. Los flashbacks están muy medidos y aparecen siempre en el momento adecuado, incluso son necesarios para seguir la historia. En realidad sustituyen a lo que podría contarnos el protagonista, escritor, sobre las investigaciones que lleva a cabo para aclarar el caso.

Sobre todo hacia el final, se producen varios giros inesperados que hacen que se tambalee todo lo que creemos hasta el momento.

No cuento más. Merece mucho la pena leerla y como se dice en el epílogo:

“Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.”

En este caso es cierto.

 

VER entrada completa del libro

 

 

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